Archivo de la categoría: Poema

Mea culpa


Mea culpa por ser baboso,
por no pedir ayuda a tiempo,
por creer que todo lo puedo solo.

No piensen que no necesitan ayuda,
siempre habrá mano amiga,
aunque uno no lo crea.

No hablo de todos obviamente,
pero el que lee y entiende, sabe,
aunque no lo creas, hay gente,
que te ayudará alegremente.

Mea culpa, mea culpa,
mea máxima culpa,
por no pedir ayuda,
y perder el tiempo por las puras.

De sapos ificados


Hace unos días, por error,
en vez de alcohol, usé lejía,
mi mano la sentía caliente,
pero no de forma ardiente,
cual quemadura de sol
que ya está cerca a poniente,
las manos al agua puse,
y los dedos raros cual hule,
hasta lavarlos bien.

Esa sensación tan rara,
luego descubrí,
tiene un nombre muy extraño,
que parece broma ‘e ñaño,
pues es saponificación.
y aunque no es mi intención,
me imagino a un príncipe,
convertido es sapo,
mas las tonterías me las calló,
porque es peligroso en la piel,
la lejía combinada con la grasa
de la piel que deja como pasa,
empieza un proceso químico,
que causa quemadura cáustica,
y vuelve tu piel, jabón.

Por eso queridos lectores,
y también mis detractores,
tengan cuidado con la lejía,
que un dedo aún reciente pasado días,
no creo que quieran convertir,
sus dedos de jamón, en un terrible jabón.

A los falsos dioses


Y ciegos son los que se creen dioses
muy sentados en olímpicos tronos,
contando grandes y múltiples bonos,
creyendo que alzar la espada nunca oses.

Mas errados están los falsos dioses,
esos que se creen grandes patronos,
pues viles acciones causan enconos,
que hace al pueblo gritar a grandes voces:

¡A los falsos dioses, a derrocar!
Y por temor, los falsos han sangrado
al Pueblo que desean dominar.


¡Más el Pueblo, aun herido, ya está hastiado
de aquellos que lo quieren maniatar!
Por eso la cerviz ha levantado.

¡Y los falsos dioses han de temblar!

De las tripas


Sintiéndome un Virgilio moderno,
mezclado con un Platón,
filosofando de la vida, mientras tomo un té negro como mi alma,
una pregunta ha entrado a mi ser,
que ha despertado mi más profunda admiración, por lo sublime que es
sublime, pero simple
simple pero sublime,
puede un poeta como yo, digno hijo de la diosa virgen
¿jalarse la tripa?
¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué sonrojarme por la jalada?
Quiero gritar a los cuatro vientos que yo como hombre,
como ser humano que soy, puedo, quiero y debo jalarme la tripa.
¿Quién puede evitar que me la jale?
¿Qué policía, político, madre de familia devota y cucufata, evitar que lo haga?
Es mi placer y es mi casa, a nadie más le debe interesar, al menos claro que quieran ver como lo hago.
Yo no tengo problema, pueden pagar por ver; son sus rollos, no los míos.
Todos tenemos el derecho de jalarnos la tripa si deseamos,
¡seamos felices! ¡Y como quién dice, de tripas corazón!

Feliz año


¡Primer poema del año!
que será de nuevo extraño,
pues errores no aprendemos,
y por eso nos jodemos.

Mas eso dejemos de lado,
¡disfrutemos del tiempo dado!
celebremos con la familia
¡y a ver si nadie se lía!

¡Feliz año a todos!
Gocen estos días,
gocen con alegría
¡festejen de todos modos!

El año que pasó, pasó,
y seguro tristezas dejó,
pero sigamos adelante,
¡pues al final todos somos caminantes!

Caminen,
celebren,
lloren,
gocen,
pues eso es la vida
¡y hay que celebrarla este día!