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La caja


Atrapado en esta caja,
no puedo salir,
respira, respira,
¿qué será de mí?

De cristal es eta caja,
todos me ven ahí,
sonrientes, saludando,
¡quiero salir de aquí!

La caja ya se achica,
¿por qué todos me ven así?
respira, respira,
lo peor está por venir.

Cada vez menos espacio,
nadie para de sonreír
¡no sé en que estaba pensando!
no sé si podré vivir.

¿Podré lograr mi trabajo?,
¡quieren burlarse de mí!
la ansiedad me está aplastando,
¡Solo quiero ser feliz!



El tipejo


Está contento el tipejo,
pues su equipo va a ganar,
se reúne con unos fulanos
¡y todos a tomar!

Pierde el equipo, y el tipejo
¡cómo enojado no va estar!
siguen tomando cual malsanos,
¡el dolor se ha de olvidar!

Llega a su casa el tipejo
su esposa lo va a saludar,
y los enojos que ya eran lejanos,
¡esos los vuelve a encontrar!

Pobrecito ¡ay! el tipejo,
su esposa, comida le va a dar,
y por el enojo se va de manos,
¡esa comida jamás le va a gustar!

¡Ahora miren al tipejo!
¿Cómo mejor no va a estar?
sus grandes odios villanos
¡acaban de terminar!

Y ahora el tipejo,
simplemente, simplemente se va a acostar.

Como la vida misma II


Mientras su amado dormía,
a ella  el cuerpo le dolía,
lloraba desconsolada,
pero aún estaba esperanzada.

«Estaba con ganas», ella se decía,
solitaria pensaba acerca del gran día
en el que él le dijera cuánto la amaba,
en el que él le dijera que la adoraba.

Mas día tras día, eso no pasaba,
y golpe tras golpe, morada la dejaba,
todos los vecinos sabían,
que muerta un día la verían.

Un día en el mercado un niño preguntó,
«Mamá ¿quién es el monstruo que a ella golpeó?»
por esas palabras, sintió ella un dolor,
por fin entendió, que eso no era amor.

Como la vida misma I


Ojos dolientes que ven el mundo con tristeza,
pues ya no ven en nada la belleza,
de un amor antaño olvidado,
que ahora solo le deja el ojo morado.

Solía pensar que todo acabaría,
pues «era un error», eso le decía,
mas los golpes siguieron como si nada,
el dolor seguía, jamás pasaba.

Una vez, al hombre detuvieron,
«no lo ayudes», todos le advirtieron,
ella no escuchó, se sentía esperanzada
pues él vería su amor, y ya no sería golpeada.

Cuando ese hombre salió,
el amor parecía que volvió,
«Te amo tanto», le decía
y ella siempre le creía.

Mas una noche de nuevo cambió,
y como salvaje a ella violó,
y después que su hambre fue saciada,
él le dijo que ella era su amada.