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La balada


Ya cantan tiernas guitarras
cantan con sendo dulzor
que nos hablan con palabras
que llegan al corazón.

Se escucha en todas guitarras
el muy dulce do menor,
que acompaña en la balada
el suave ritmo del tambor.

Cariñosas son las damas,
sus parejas tiernas son,
se miran embelesadas,
bailan al compás del son.

Las voces de los que cantan,
almibaran el salón,
y las personas que bailan
bebidos están de amor.

Soneto a la luna


Y cuando llega la noche de luna
a la oscuridad, esta hace temblar
y yo desde que yacía en mi cuna
nunca la paraba de celebrar.

¿No es triste acaso las noches sin luna?
Pues son noches negras de gran pesar
y no hay estrellas, fuegos, ni luz alguna;
que a la luna me ayuden a olvidar

Hermosa luna de luz plateada,
siempre que pienso en ti en la noche oscura
me alegra el alma, de ti, enamorada.

Te siento con cariño y con ternura,
pues qué eres sino mi luz adorada,
que me acaricia el alma con dulzura.

La patria grande


La patria grande nos clama,
¡hay que prestar atención!
pues el país ya nos llama
¡a servir a la nación!

A seguir con los mandatos,
sin prestarles atención,
pues si no, somos ingratos
por faltarnos devoción.

Sagrado país querido,
¡eres nuestra salvación!
Aun si por ti yo estoy herido,
¡aun si pierdo la causión!

Pues solo a ti te escuchamos,
así es nuestra educación,
y solo por ti luchamos
con fervor y convicción.

Matar a los enemigos,
¡llevando aniquilación!
o volviéndolos mendigos
¡pues esa es nuestra misión!

Olvidemos la pobreza,
negarla sin dilación,
olvidemos de la mesa,
esa no es nuestra misión.

La patria grande nos clama,
¡hay que prestar atención!
pues el país ya nos llama
¡a servir a la nación!