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¡Feliz año nuevo!


¡Tantas cosas han pasado desde la última vez que escribí! Nuevos caminos se me han abierto, esperanzas que ya parecían perdidas u olvidadas, resurgieron y ya está a punto de concluirse una meta que tenía desde hace mucho, mucho tiempo. El 2022, no fue un mal año para mí, fue un año de cambios y espero que continúe así el 2023.

Sin embargo, este post no se trata de mí (bueno un poco), se trata de ustedes. Si hay momentos oscuros, también los hay brillantes, nunca pierdan la esperanza de que algo cambiará. Costará mucho, será casi imposible, incluso podrían necesitar ayuda de sus seres queridos o profesional, pero se puede lograr.

No solo quiero darles esas palabras, también quiero agradecer a todos los que que me leen, han leído y leerán mis palabras, cuentos, novelas y poemas. Agradecer a todos los escolares que entran a mi página para poder leer el poema que tengo en esta página de uno de los poetas que más admiro de mi país. Y hasta agradecer a los bots que algunas veces fueron los únicos que me han escrito. Gracias a todos ustedes.

De todo corazón, les agradezco, les doy ánimos para que continúen su camino y por último, les deseo un…

¡Feliz año nuevo!

La sombra del cangrejo


Pocos pueden entender,
la sombra del cangrejo,
no el cangrejo en sí,
sino su sombra,
aterradora,
devastadora,
desgastadora,
una sombra que puede o no puede,
que cual gato de Schrödinger,
esta y no a la vez,
un maligno cuántico,
un miedo garrafal.
Mas si es solo una sombra pasajera,
o una triste verdad,
nada de eso importa,
pues la familia ahí estará
para enfrentarla juntos
o para vivir en paz.

Mea culpa


Mea culpa por ser baboso,
por no pedir ayuda a tiempo,
por creer que todo lo puedo solo.

No piensen que no necesitan ayuda,
siempre habrá mano amiga,
aunque uno no lo crea.

No hablo de todos obviamente,
pero el que lee y entiende, sabe,
aunque no lo creas, hay gente,
que te ayudará alegremente.

Mea culpa, mea culpa,
mea máxima culpa,
por no pedir ayuda,
y perder el tiempo por las puras.

De sapos ificados


Hace unos días, por error,
en vez de alcohol, usé lejía,
mi mano la sentía caliente,
pero no de forma ardiente,
cual quemadura de sol
que ya está cerca a poniente,
las manos al agua puse,
y los dedos raros cual hule,
hasta lavarlos bien.

Esa sensación tan rara,
luego descubrí,
tiene un nombre muy extraño,
que parece broma ‘e ñaño,
pues es saponificación.
y aunque no es mi intención,
me imagino a un príncipe,
convertido es sapo,
mas las tonterías me las calló,
porque es peligroso en la piel,
la lejía combinada con la grasa
de la piel que deja como pasa,
empieza un proceso químico,
que causa quemadura cáustica,
y vuelve tu piel, jabón.

Por eso queridos lectores,
y también mis detractores,
tengan cuidado con la lejía,
que un dedo aún reciente pasado días,
no creo que quieran convertir,
sus dedos de jamón, en un terrible jabón.